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Arreglándose para salir a cenar

Vistámonos de nuevo con la elegancia y el respeto que merece un bello comedor.

Uno de los comedores favoritos de Amanda – el Palacio de Gritti en Venecia. Fotografía de Richard Wayman

Una de las áreas donde la falta de conciencia y la vestimenta desaliñada tienen un impacto muy negativo son los bellos comedores de hoteles y restaurantes. Muchas veces les pregunto a los camareros cómo se sienten cuando, mientras ellos visten pulcramente; los comensales lucen tan descuidados. Su respuesta: lo encuentran desalentador.

En un inmaculado hotel en Sicilia, el camarero enguantado servía café en tazas y platos relucientes a un inquilino estadounidense que a juzgar por su indumentaria, pareciese que hubiera naufragado en una isla desierta. Mientras sostenía la taza no por el asa, sino con toda la manota, los detalles y el servicio impecable del personal le pasaban desapercibidos. Un británico zarrapastroso de cincuenta y tantos años sentado en la terraza bebía su capuchino ataviado en ni más ni menos que una camiseta vieja y pantalones guangos. Hace apenas una generación, el gerente los hubiese corrido incluso de una cantina barata, ya no digamos de uno los hoteles mas bellos en Europa. El mensaje que éste tipo de inquilinos están mandando, aunque inadvertidamente es: “Mi dinero es suficiente, no necesito hacer ningún otro tipo de esfuerzo o contribución”

Por otro lado, hace años, yo tenía un pequeño restaurante en Irlanda. Incontables horas eran dedicadas a almidonar la mantelería, pulir los cubiertos y copas hasta que brillasen. El pequeño comedor cintilaba, perfectamente iluminado a la luz de las velas, adornado con flores recién cortadas y una vajilla refulgente. El chef invertía largas horas en preparar el menú. Cuando llegaban los comensales, sentíamos una enorme gratitud hacia aquellos que se habían esforzado en su apariencia personal. Si una pareja llegaba vistiendo traje, corbata y un lindo vestido sabíamos que estaban en sintonía y que estaban al tanto de nuestro esfuerzo. Si algún inquilino se presentaba vistiendo mezclilla y zapatos deportivos, experimentábamos gran decepción al darnos cuenta de que parecía no importarles hacer un poco de esfuerzo y de ése modo, estaban perdiendo la oportunidad de integrarse completamente en la experiencia.

Estilos para salir a cenar

Accesorios para salir a cenar

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Éste es un extracto del número de Invierno 2015 / 2016 de Amanda Magazine en Español. Ordena la revista para leer el artículo completo. Comprar ahora en inglés.

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