Viajes

Obeliscos de Ensueño

Una de las ciudades más hermosas de Inglaterra, Oxford; es el destino ideal para un breve descanso.

“Me pregunto” escibía WB Yeats, “si las personas en Oxford hacen algo más que soñar y recordar, tan bello es el lugar. Uno casi se espera que la gente cante en lugar de hablar. Es como una ópera”. No queda ninguna otra cosa que decir para describir a Oxford mas bellamente que la forma en que incontables autores lo han hecho ya antes que yo.

La verdad es que Oxford es simplemente una ciudad hermosísima en la que es conveniente segregar a cierto número de gente joven mientras crecen.

– Evelyn Waugh

Mi propia historia de amor comenzó hace muchos años y aún perdura. Como estudiante universitaria, pensé se me tendría que alejar a la fuerza al final de mi licenciatura, desolada por haber perdido mi lugar en lo que Waugh llamaba “ése resguardo silencioso”. Los exámenes finales fueron brutales. La mayor parte del curso de tres años derecho quedó atiborrado en ocho horribles días de pruebas. Existían muchas quejas con respecto a que un título universitario no debería ser puesto en peligro a causa de conveniencias administrativas, pero ahora veo que es una forma de deshacerse de cualquier deseo que pudiese quedarnos de permanecer en Oxford. Tal como lo haría un gato que aleja a sus gatitos, Oxford crea las condiciones perfectas para que sus hijos busquen alejarse e ir a conocer el mundo. Actualmente, habiendo dejado la presión académica atrás, Oxford es un asunto mucho más accesible y relajado, pero igualmente disfrutable.

"Oxford UniversityHertford Bridge, popularly known as the Bridge of Sighs, is a covered bridge over New College Lane in Oxford, England.The bridge links together the Old and New Quadrangles of Hertford College and is a famous Oxford landmark."

Oxford es un lugar único y afortunado en cuanto a que tiene praderas con ganado en el centro de la ciudad. En 1966, hubo planes de construir una carretera a través de los prados (¿Pero qué pasaba en los años sesentas? ¿Acaso todo el mundo andaba drogado, incluyendo a los urbanistas?) pero fueron cancelados a causa de la indignación pública. Hoy en día se puede atravesar la ciudad a través de las praderas, caminar a lo largo del río y admirar la parte posterior de Christ Church College (conocido como “La Casa”) y Merton College, en mis tiempos bien conocido por su fina comida. Atravesando Magpie Lane con dirección a la calle principal, un capuchino a media mañana en el Grand Café es una buena opción antes de explorar el mercado cubierto. Con su vigoroso comercio de chefs universitarios, afortunadamente el mercado sobrevive. Los vegetales se exhiben amontonados en altas pilas, el pesado reluce, la carne y la caza silvestre cuelgan desde lo alto. En otoño, nunca olvido abastecerme de carne de faisán, mejor disfrutada junto a una chimenea crepitante con una fina botella de vino de Borgoña. Pero en un templado día de primavera, un simple picnic junto al río o un poco de remo si tus energías lo permiten, sería una forma ideal de pasar la tarde.

Inside Oxford university

Es difícil permanecer algo de tiempo en Oxford sin pescar tarde o temprano algo de su cultura libresca: no existe mejor lugar que la librería de Blackwells para perderse por algunas horas.

Muchos turistas aprovechan para visitar Bicester Village, las tiendas de descuento que esta a 10 kilómetros de la ciudad. De regreso, puedes calzar ésos nuevos zapatos de Prada para ir a beber una margarita en Café Coco, una de mis guaridas predilectas. No ha cambiado en años, escapando la tendencia de la primera década del año 2000 a ser convertido en un bar-boutique. Sirve fantásticos cócteles, comida simple y cuenta con una iluminación favorecedora aún si se han pasado las copas. El bar de al lado, Kazbar, sirve tapas y cócteles, a menudo con música flamenca, es también una excelente opción.