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¿Quién te crees que eres?

¿Sueñas con hacer algo pero te preguntas quién eres para hacer tal o cual cosa? Analicemos el tema a fondo.

Esta pregunta es el equivalente psicológico a una camisa de fuerzas. Hace que la gente se paralice, y es aplicada universalmente, en el sentido que no importa si lo que quieres es vender mermeladas hechas en casa o postularte para presidente. Si miras un poco mas de cerca, verás que el miedo es: ¿quién va a pensar la gente que soy yo para hacer eso? Ay, la gente. La gente. Dos palabras que privan al mundo de tantas cosas. ¿Cuántos libros sin publicar, pinturas sin terminar, fotografías nunca tomadas, canciones no cantadas y atuendos nunca usados son el resultado de “la gente”? ¿Cuántos hermosos vestidos y trajes con gran estilo se quedan en el armario en caso de que alguna gente (desaliñada) piense que anda uno con ropa demasiado elegante?

La próxima vez que vayas a salir (y por próxima vez me refiero al día de hoy) échale un buen vistazo a dicha gente. Si estás leyendo esto en un lugar público, aún mejor. Mira a tu alrededor. Toma la imprecisa noción de “la demás gente” y enfócate exactamente en quiénes son éstas personas. ¿Aquel hombre cansado en un Starbucks con té chai moka frapuchino espumoso? (Nota al calce: ¿qué tiene de malo un simple café?). ¿Acaso es el aburrido empleado de un banco, el oficial de tránsito con frío, aquellos adolescentes riéndose tontamente, la mesera que espera que termine su turno, el maestro con dolor de cabeza, la exhausta madre de familia, el cartero amargado, el albañil risueño? ¿Acaso les has dado a éstos completos extraños el puesto de guardianes de tus sueños?

Cuando te preocupa lo que otra gente pueda pensar, de alguna manera es como si necesitaras su permiso para seguir adelante. Lo que pasa es esto. No te lo van a dar. Nunca. No tienen ni la menor idea de quien eres. No les interesas y nunca les has interesado, del mismo modo que a ti no te interesa su vida ni sus tribulaciones ¡por que tu tampoco tienes idea de quiénes son! Posiblemente encuentren que tus mermeladas son deliciosas o que tu libro les cambia la vida y eso es todo lo que necesitas. Tal vez se sientan fantásticos en el atuendo que diseñaste o entusiasmados por tus dotes en diseño de interiores. Pero… “¿Qué tal si no tengo éxito?” Ruge una voz en tu interior. Es una pregunta imposible de responder y por
tanto, no tiene sentido. Si no lo intentas, no puedes saber cómo resultarán las cosas, así que a final de cuentas es necesario que vayas y realices tus planes.

Y si alguien verdaderamente dijera esas palabras… ¿quién te crees que eres para hacer eso? ¿Qué te da el derecho a fundar tu propia marca de zapatos o línea de modas o nave espacial con destino a Marte? O tal vez tengas que lidiar con el típico “Bah, en la actualidad todo mundo se siente un experto”. Todo lo que necesitas es una pregunta: ¿quién te crees que eres tu para cuestionar quién soy?

Me recuerda una de aquellas viejas farsas teatrales inglesas de los años setentas. Me imagino una producción del West End londinense titulada “¿Quién eres tu para preguntar quién soy yo para preguntar quién eres tu?” Se alza el telón, sale corriendo un cura, se resbala con una cáscara de plátano, dos señoras le muestran sus bombachos a la audiencia, y a continuación se presenta el agente de tránsito en piyama, se cierra el telón, la audiencia se pone de pie, se alza el telón de nuevo, el elenco hace una reverencia y todos repiten al unísono “¿Quién eres tu para preguntar quién soy yo para preguntar quién eres tu?” seguido de un par de estruendosos pitazos y un calurosísimo aplauso. La audiencia regresa a casa y las acomodadoras recogen los envoltorios de helados tirados al piso. Fin.

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Pero en serio, ¿en dónde tiene cabida la noción de que otros sean tus guardianes? ¿Los contrataste para que te mantuvieran bajo control? Así es como se vería el anuncio clasificado (derecha).

No estás en loco programa de televisión (espero) en donde tienes que ponerle atención a una serie de personas con dudosos cortes de cabello en sillas giratorias. Si tienes que lidiar con detractores, pregúntate: ¿cómo es que tienen el ancho de banda para sentirse aludidos por lo que tú haces? Las personas alegres, creativas y exitosas estarán tan ocupadas con sus propios proyectos que te desearán buena suerte pero no es probable que tengan tiempo para criticarte.

Cómo hacer trizas los dos miedos mas grandes

El miedo al no show (que nadie se presente) y el miedo a la crítica destructiva constituyen el núcleo del temor a realizar algo nuevo.

El no show

¿Qué tal si nadie viene a mi obra de teatro? ¿O lee mi libro? ¿O compra mis mermeladas? Me voy a morir de la vergüenza. Es fácil olvidar lo común que es eso y lo lentas que son las cosas para tomar vuelo. Paypal empezó con solo 27 usuarios. Facebook no tenía mas que unos cuantos estudiantes de Harvard. Los mas importante de todo es que tu te presentes a tu propio evento.

Recientemente, renté la alcaldía local cerca de mi casa en Devon, Inglaterra para vender ropa que ya no me queda a causa de perder peso, y también prendas que sí me quedan pero que estoy editando de mi guardarropa. En un par de horas, llené el lugar con rieles y rieles de hermosas prendas, todas colgando de ganchos cubiertos de terciopelo negro, mi revista estaba a la venta y también había sastres disponibles para hacer ajustes al momento. Durante el día, convertí el bar en un café con mesas cubiertas con manteles de lino blanco, adornadas con jarrones llenos de flores frescas de primavera, sólida platería y porcelana inmaculada. Por la tarde el bar estaba iluminado a la luz de las velas: traje taburetes de mi propia casa, encendí velas francesas Diptyque, puse fabulosa música de época, y contaba con un elegante barman sirviendo champán en refinadas copas, las cuales costaban nada mas y nada menos que una libra esterlina. Mi atuendo era legendario de pies a cabeza y estaba yo entusiasmadísima. Prácticamente nadie apareció. Honestamente, esto último no influyó en si en lo personal pensé yo que había hecho un buen trabajo. Muchas veces tienes que respaldar tus propias creaciones y no dejar que su valor sea definido por otra gente. El autor de bestsellers Eckhart Tolle impartía talleres a los cuales muchas veces una sola persona se presentaba. Hoy en día, imparte los mismos talleres frente a decenas de miles de gente. Lo cual demuestra que el valor inherente de un concepto es independiente del tamaño de la audiencia.

El miedo a la crítica destructiva

De un modo u otro, éste es el mayor miedo para algunas personas. ¿Qué tal si la audiencia odia mi obra de teatro? ¿Qué tal si mi libro se vende pero nadie lee mas allá del primer capítulo por que les resulta aburridísimo y dejan reseñas horribles en Amazon? Creo que uno mismo sabe cuando ha producido un buen proyecto o hecho un buen trabajo. Ante todo, el crédito siempre pertenece a aquel que se atreve a tomar al toro por los cuernos. En el mundo hay dos tipos de personas: aquellos que hacen y aquellos que se limitan a comentar sobre lo que otros hacen. Nadie quiere pertenecer al segundo grupo. Entre mas viejo eres, se vuelve cada vez mas intolerable el no haber realizado tus proyectos, a medida que el tiempo avanza, te das cuenta que no tienes nada de qué ufanarte después de años y años de quejidos. Así que volvamos a mi historia de la venta de ropa. Estaba esperando unas cuantas personas mas la siguiente noche (tres habían venido el día anterior así que era un umbral muy pequeño). Esa tarde decidí ofrecer tratamientos faciales y lecciones de maquillaje (muy al estilo de la tienda departamental Harvey Nichols, pero en este caso con ovejas en la cercanía). Sólo cinco personas acudieron. Yo por mi parte, disfruté de la música, bebí el champán y regresé a mi bella casa. Como nota mental, me dije, en la vida es importante mantenerte dentro de tu propia tribu, y eso fue todo. Sin embargo, poco después, me enteré de comentarios en Facebook escritos por una de las pocas personas que acudieron a mi evento.

Lo siento mucho pero no vale la pena, no lo recomiendo” posteaba Dawn. Ésta crítica destructiva va a suceder hagas lo que hagas, a menos que solo te la pases viendo televisión y leyendo contenidos en redes sociales. No era mas que una alcaldía local. No es de sorprenderse que no contraté agentes publicitarios de Saatchi & Saatchi para promover el evento. Dawn y yo simplemente no compartimos las mismas ideas sobre moda, sobre aquello que vale o no la pena o lo que es humanamente posible realizar en una alcaldía rentada. Bajo ninguna circunstancia debes dejar que la crítica destructiva sea un obstáculo para realizar tus planes. Si se trata de un comentario genuino, lo recibirás personalmente y también se te ofrecerá una alternativa: “No me interesa la moda, pero ¿no podrías organizar un guateque para el ganado del pueblo?” (Respuesta: no). Como dice el viejo adagio: “En internet todo el mundo tiene agallas” y es por eso que este tipo de retroalimentación puede ser ignorada. El truco es prestar atención al valor innato de tu trabajo y de esa manera serás inmune a la crítica.

Guarda silencio

Todos queremos sentirnos relevantes. No le preguntes a la gente que no está directamente involucrada si les parece que tu proyecto es buena idea. Nunca hagas eso. Lo mas probable es que sea totalmente condenado. Si eBay no existiese, por ejemplo, y yo lo mencionara como una idea en potencia, recibiría comentarios tales como: “¿Qué quéeeeee? ¿Les vas a abrir las puertas de tu casa a completos extraños para que vengan a recolectar un mueble? Podría tratarse de un asesino en serie… Nadie se va a molestar en publicar cosas a menos que sean muy valiosas… Nadie va a comprar prendas de ropa que no se pueden probar… ¿Quién va a querer un antiguo porta paraguas con forma de acordeón?” Bueno, bueno, ése ultimo comentario puede que tenga razón, pero creo que captas mi punto. Lo último que quiere la gente es lidiar con el éxito descomunal de alguien mas porque los hace sentir tremendamente incómodos. Simplemente házlo, ¡pum! Ahí lo tienen. Todo el mundo mirará con ojos como platos, sus mentes trabajando duro para encontrar algún punto flaco. ¡Rayos, tiene que haber alguna deficiencia por ahí!

Sin embargo, una vez que el proyecto ha sido ejecutado, ya es demasiado tarde. Los proyectos que han sido puestos en marcha tienen una vibra diferente a aquella de las ideas incipientes. Es simplemente demasiado tarde para que la interferencia negativa eche por tierra tu plan. Además, podrás observar las reacciones verdaderas de la gente, tanto positivas como negativas: las reacciones entusiastas, las de disgusto, las generosas y las desconsideradas. Verás claramente a quienes te rodean. Puede que les guste tu trabajo, o tal vez no, es sólo una preferencia. No a todo mundo les agrada la mermelada de ciruela, tus vestidos no le favorecerán a todos. No obstante, los verdaderos partidarios reconocerán el esfuerzo, la ejecución y el hecho de haber “agarrado al toro por los cuernos” incluso si tu proyecto no es de su estilo.

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Impresión del artista de la colisión entre la tierra y Theia. Imagen: NASA

¿Quién diablos soy yo para escribir una revista?

De hecho, tengo la respuesta. Mi historia es extraordinaria, y comienza hace 13.8 billones de años. Una manchita inimaginablemente pequeña e inimaginablemente densa apareció de la nada. Ésa manchita cobró vida y comenzó a expandirse a una velocidad sobrecogedora, dando a luz al universo. Estaba tan caliente que tomó 380,000 años en enfriarse lo suficiente de modo que la luz no fuera reabsorbida y pudiera por tanto rebotar y existir, permitiéndote leer esto.

El universo era extremadamente homogéneo, pero de haber sido enteramente homogéneo, la gravedad no hubiese podido ayudar a que se formase materia. Ni estrellas, ni planetas, ni gente. Asombrosamente el universo se encontraba a 4 partes entre un billón de completa homogeneidad, lo cual fue suficiente para permitirme estar aquí escribiendo esto.

Ésta diminuta inconsistencia significó que la gravedad pudo comenzar a amontonar nubes de gases y polvo. Finalmente estas se convirtieron en gigantescas nubes que alojaron un semillero estelar de donde nacieron las estrellas.

Los únicos elementos en este entonces eran helio, hidrógeno, litio 7 y deuterio. Es imposible crear a una mujer de helio e hidrógeno, se necesita carbón, oxígeno y metales para formar artículos esenciales tales como aretes, pulseras y sostenes con varillas. Las estrellas, a través de fusión nuclear, amalgamaron elementos cada vez mas y mas pesados en sus núcleos.

A lo largo de millones de años, se les acabó el combustible y en inmensas explosiones llamadas supernovas, desperdigaron los tesoros que llevaban dentro por todo el universo. Literalmente ¡estoy hecha de polvo de estrellas! ¡Polvo de estrellas! ¿No es fenomenal? Ésta materia continuó amalgamándose y formando objetos cada vez mas grandes incluyendo los planetas. Algunos fueron capturados por la órbita del sol. Nuestro sol, una ordinaria estrella entre los trillones que existen en nuestra galaxia, está suspendido en una galaxia espiral conocida como la Vía Láctea. Nuestra galaxia es solo una de alrededor de 200 billones en el universo. Un millón y un billón podrán sonar similares pero ésta es la diferencia: si yo comenzara a contar hasta un millón en este momento, me tomaría cerca de dos semanas. Para contar hasta un billón tomaría casi 32 años.

Hace casi 4.5 billones de años este planeta desde el que escribo esto no era mas que una bola de rocas fundidas, incapaz de sustentar absolutamente nada, y eso incluye Net-à-Porter. En dicho patio de recreo cósmico, un objeto del tamaño de Marte llamado Theia colisionó con la Tierra fracturando su corteza, la cual se desperdigó por el espacio y formó nuestra luna. La Tierra fue desviada 23.5 grados en su propio eje y como resultado tenemos estaciones climáticas.

El agua apareció proveniente de cometas, aunque nadie lo sabe a ciencia cierta. Los cometas llovieron sobre la Tierra y los elementos básicos para formar vida se reunieron en un solo destino geológico. Algunos de los bichos que se desarrollaron a través de los milenios se convirtieron en peces, y luego en criaturas marinas mucho mas grandes. Un día, sabrá Dios cuándo, a un pez le crecieron extremidades y así se arrastró hasta la tierra. Finalmente, surgieron los simios que desarrollaron una postura erguida, perdieron su pelaje (lo cual les agradezco ya que los tratamientos para remover el vello corporal con láser resultan carísimos) y apareció el homo sapiens. Todos y cada uno de mis ancestros sobrevivieron fríos, sequías, inundaciones, tigres, plagas, persecuciones, guerra y falta de servicios de compras en línea.

Cuando fui concebida, mas de 20 millones de espermatozoides perecieron pero uno sobrevivió, ni mas ni menos que aquel necesario para dar lugar a mi existencia. Ésa soy yo y por eso es que tengo un 100%… no… 1000% de derecho a crear. Te dije que era una historia extraordinaria. Y es una historia que también es la tuya.

Observa todo lo que tuvo que suceder para que llegaras a estar aquí. Cuando te des cuenta de ello, ¿verdaderamente desperdiciarás ésta valiosísima oportunidad nacida de un viaje extraordinario, en lo que otros piensan?