Eleva tu Nivel de Vida

Una vez mas… ¿cuál es tu excusa?

Destruir las excusas que bloquean tu camino es el primer paso para conseguir el cuerpo que deseas.

La inspiradora transformación en 12 semanas del autor, sobreviviente de cáncer y atleta esquiador paralímpico John Sundquist.
La inspiradora transformación en 12 semanas del autor, sobreviviente de cáncer y atleta esquiador paralímpico John Sundquist.

1 No tengo tiempo

¿Tiempo para redes sociales? ¿Para la TV? ¿Para las noticias? ¿Para leer el periódico? Creo que entiendes el punto. La excusa dice que “no hay tiempo” pero la verdad es mas bien que “el ejercicio no es una prioridad para mí” ¿No me crees? Si alguien te ofreciera una fortuna en efectivo si hicieras ejercicio seis días a la semana, entonces sí que tendrías tiempo.

2 No tengo ganas

¿Y qué? ¿Quién diablos sí tiene ganas? Si vas a esperar a que te den ganas de hacer ejercicio, mejor ponte a esperar a Santa Claus.

3 Me da vergüenza porque me encuentro fuera de forma

Si asistes a un gimnasio en donde los miembros toman en serio el ejercicio, nadie te mirará siquiera. Los demás estarán ocupados levantando pesas, sudando, gimiendo, quemando calorías y ocupándose de sus asuntos. Si alguien te mira y se ríe de ti, entonces no se trata de un atleta serio, así que no los trates como si lo fueran. Cualquier persona de cualquier talla, nivel o condición que asiste al gimnasio se ha ganado mi respeto, por que hay tanta gente que ni siquiera se molesta. El solo aparecerse a entrenar, te pone ya por delante de mucha otra gente.

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“Los músculos tienen una función vital. Cuando los trabajamos, revelan su belleza natural. Un cuerpo musculoso irradia vitalidad incluso cuando en descanso”

– “El Arte de la Simplicidad”, de Dominique Loreau

4 No me gusta

Lo siento, esirrelevante. A mucha otra gente tampoco le gusta, solamente les agradan los resultados.

5 Es aburrido

No te excedas en el uso del equipo para hacer cardio. Diez minutos para calentar y tres para enfriamiento y recuperación es todo lo que se necesita.

6 Estoy muy viejo/a

Déjame hacerte una pregunta, ¿acaso tienes 101 años? Por que a ésa edad Fauja Singh corrió un maratón de 10 kms en Hong Kong. Comenzó a correr a los 89 años y en 2011 corrió otro maratón a los 100 años de edad. Cuando oigo decir a la gente “estoy muy viejo” pienso: ¿Exactamente cuántos años tienes, por el amor de Dios, 157? La mujer de más edad en mi gimnasio tiene 86 años. En Tenerife Top Training había un caballero aprendiendo a jugar tenis a los 80 años, con todo y su ojo de vidrio. ¿Qué tal la gimnasta Johanna Quaas? ¡Tiene 87 años de edad! Alguien de 27 se contaría afortunado de tener unas piernas así de torneadas. El levantador de pesas John Gilmour tiene bíceps de acero a sus 92 años. No es que rechines por que estás viejo. Rechinas porque no te mueves apropiadamente y no te mueves lo suficiente. Los problemas de movilidad se arreglan levantando pesos muertos en el gimnasio, no levantándose del sillón al refrigerador. Todos conocemos a personas que no pueden esperar mas para comenzar a actuar como viejitos. El consabido “ya estoy muy viejo” no es más que un “soy demasiado perezoso”.

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Johanna Quaas y Fauja Singh

Notas y consejos sobre ejercicio

1 Contrata un entrenador.

Harás mas circuitos, mas pesas y repeticiones, y obtendrás resultados mas rápidos. El sentirse obligado gracias a que hay otra persona involucrada es un elemento valioso. No pierdas el tiempo con entrenadores que simplemente te pasean por el gimnasio de máquina en máquina o te dejan a tu suerte en la caminadora.

2 Excluye a tu mente de la ecuación

En karate hay una expresión: “tener una mente como agua”. Trata de no pensar en nada cuando entrenas. ¿Para qué necesitas pensar? Necesitas levantar pesas, sí, pero el entrenador es quien controla el programa de ejercicio y decide el peso, así que en realidad no necesitas pensar en nada. Convierte la energía mental en energía muscular. Pensamientos tales como “Todavía me faltan cinco repeticiones… Apenas voy a la mitad… no lo voy a lograr” no tienen ningún propósito mas que desgastarte. Tus pensamientos le estorban a la habilidad que tiene tu cuerpo de completar la rutina.

3 No compitas con otros

Los hombres son especialmente culpables de ello, corriendo como locos en las caminadoras cuando no están en condición física de hacerlo, y levantando enormes pesas con mala forma.

4 No preguntes ¿Cuándo se vuelve más fácil?

Los ejercicios con los que comenzaste tu entrenamiento se volverán muy fáciles pero para poder seguir fortaleciéndose, volverse más estable y flexible, tu cuerpo necesita cambios. El entrenador aumentará el peso o las repeticiones, así que no: no se vuelve más fácil.

5 La composición corporal es lo que cuenta cuando de quemar grasa se trata

El peso en sí no es la respuesta. El propósito es reducir la grasa corporal y aumentar la masa corporal magra – huesos más densos y más músculo. ¿Quién querría perder músculo, hueso, dientes o cabello? Ésa pérdida de masa corporal magra saldrá a relucir en la báscula, y por tanto el peso no es el número que debería preocuparnos. Los escáneres DEXA es la forma más precisa de calcular el índice de grasa corporal pero también se pueden usar adipómetros, básculas que determinan el contenido de grasa corporal o calculadoras en línea.

6 Recuerda que la pérdida de peso no es un fenómeno lineal

Me gusta la frase: “La báscula muestra lo que sucedió hace un par de semanas”. Tu peso fluctuará de aquí para allá dependiendo de tus niveles de hidratación, hormonas y otros hechos fisiológicos totalmente aleatorios. Hacer berrinches y deprimirse porque tu peso no se reduce de manera lineal es también otra forma de perder tu tiempo y tu energía.

7 No te sometas a la presión de obtener resultados en un plazo establecido

Todos nos obsesionamos con el tiempo que nos tardaremos en ver cambios. La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. ¿Cómo podría alguien saber con exactitud la velocidad a la que quemarás la grasa contenida en tus células? Hay tanta gente que fracasa porque no puede hacer las paces con ése hecho. Nadie gana 25 kilos en cuatro semanas, pero como cualquier entrenador lo podrá confirmar, muchos esperan perder ésa cantidad de peso así de rápido.

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8 Apacigua ésa cabecita loca

Así se trate de obsesionarse con límites de tiempo, decirte a ti mismo que es imposible así que ni te molestes, o convencerte de no ir al gimnasio, tu mente es como un gerente trastornado y loco a cargo de tu cuerpo. Éste mismo gerente loco que te metió en éste embrollo, increíblemente puede también sacarte de él. Tu cuerpo es como un grupo de obreros maltratados que no pueden renunciar. Gritan y se quejan a través enfermedades, ojeras, caspa, rodillas que rechinan, excesiva mucosidad, síndrome de intestino irritable, diabetes, acné y todo tipo de señales de que no puede digerir los almidones en la comida, la lactosa, los carbohidratos y la chatarra que tu mente le impone consumir. Ése jefe lunático en tu cabeza insiste en que comas carbohidratos incluso cuando está viendo que no te genera mas que llantas y grasa visceral, insiste en que consumas cerveza a pesar de tus enormes senos (y eso que eres un hombre). Te convence de que te lo mereces, que no estás tan gordo, a pesar del hecho que tienes 30 kilos de sobrepeso. Tus pobres células, sometidas a éste dictador loco eventualmente se averían y el jefe lunático decide medicarlas. No dejes de comer carbohidratos: toma medicamentos para los problemas intestinales. No hagas ejercicio, opérate la rodilla. Entre más pronto despidas al gerente, comas la comida que tus células requieren, botes a la basura la comida que les afecta, dejes de pasar ocho horas sentado, más pronto verás a tu cuerpo prosperar.

“Con el ejercicio, la postura corporal es correcta y sin distorsión, los movimientos son gráciles y fluidos, tus gestos expresan una presencia fuerte y elegante. Un cuerpo bien trabajado y cuidado retiene éstas cualidades hasta la vejez”

– “El Arte de la Simplicidad”, de Dominique Loreau